Objetivo: Frenar a los ecoimpostores

La proliferación de etiquetas ambientales en productos de consumo es, con frecuencia, un recurso de marketing vacío que busca capitalizar la preocupación ecológica sin ofrecer garantías reales. Esta expansión del *greenwashing* o lavado verde ha generado desconfianza en los consumidores, ya que una mayoría significativa de las declaraciones ambientales en la Unión Europea resultan ser vagas, engañosas o carecen de cualquier evidencia científica que las respalde. Para combatir esta falta de rigor, la Comisión Europea ha impulsado una directiva que obliga a las empresas a fundamentar, verificar y comunicar sus alegaciones ecológicas mediante metodologías basadas en la evidencia. El objetivo principal es empoderar al consumidor con información transparente y veraz, protegiéndolo frente a la publicidad engañosa y asegurando que la sostenidad declarada coincida con el impacto real de los productos en el medio ambiente. Este marco normativo es crucial porque distingue entre el mero *ecopostureo* y el compromiso auténtico con la economía circular. Al exigir certificaciones rigurosas, se premia a las empresas que integran realmente la sostenibilidad en su cadena de valor, como demuestran iniciativas regionales de certificación, mientras se pone al descubierto la hipocresía de aquellos que apoyan discursos verdes pero mantienen prácticas destructivas, un fenómeno denunciado también por figuras clave de la activismo climático.

Source: heraldo.es
Published on 2023-08-21