El artículo destaca una tendencia creciente conocida como "greenhushing" (o silenciamiento verde), en la que las corporaciones deliberadamente minimizan o callan sus compromisos ambientales para evitar la reacción negativa del público. Este fenómeno surge como una reacción directa a la intensa polarización en torno a los esfuerzos de sostenibilidad corporativa. En lugar de presumir de sus iniciativas ecológicas, muchas empresas prefieren guardar silencio, temiendo que cualquier declaración pública sobre objetivos climáticos pueda atraer severas críticas o escrutinio legal por parte de facciones políticas opuestas. Este silencio proviene de un "terreno hostil intermedio" donde las empresas son atacadas desde ambos lados. Los críticos progresistas suelen acusar a las empresas de no tomar acciones suficientes o de "greenwashing" (lavado de imagen verde), mientras que las voces conservadoras argumentan que las iniciativas de Medio Ambiente, Sociedad y Gobernanza (ESG) distraen de los objetivos centrales del negocio, como la rentabilidad y la eficiencia. En consecuencia, los ejecutivos priorizan la gestión de riesgos sobre la defensa activa, optando por suprimir la comunicación sobre su progreso en sostenibilidad para protegerse de boicots, daños reputacionales y la amenaza de demandas bajo regulaciones cada vez más estrictas. Este cambio es altamente relevante para la comprensión del greenwashing, ya que demuestra cómo la presión regulatoria y la hostilidad social pueden suprimir la transparencia en lugar de eliminar el comportamiento poco ético. Aunque el greenhushing sugiere que las empresas aún están llevando a cabo esfuerzos ambientales reales, la falta de comunicación oscurece su verdadero impacto ante las partes interesadas. En última instancia, revela un clima en el que el miedo a ser percibidos como insinceros o excesivamente políticos conduce a una opacidad estratégica, dificultando que el público distinga entre una sostenibilidad genuina y el mero silencio.
Source: theweek.comPublished on 2023-09-06