La Unión Europea está endureciendo la normativa para combatir la publicidad ambiental engañosa, prohibiendo las afirmaciones genéricas no fundamentadas, como «neutral en carbono» o «ecológico», sin que se aporten pruebas. Además, la legislación limita la dependencia de los esquemas de compensación de carbono para este tipo de afirmaciones y prohíbe las etiquetas de sostenibilidad no aprobadas, con el objetivo de garantizar que las declaraciones ambientales estén respaldadas por certificaciones reconocidas y datos verificables de desempeño. Este cambio regulatorio aborda los problemas de credibilidad en torno a la compensación de carbono, que ha sido frecuentemente criticada por financiar proyectos ineficaces o redundantes. Al obligar a las empresas a fundamentar sus narrativas verdes, la UE busca crear unas condiciones de competencia equitativas y proteger a los consumidores, cada vez más vulnerables al marketing engañoso. Esta medida representa un paso significativo en la estrategia más amplia de la UE para establecer un régimen integral contra el greenwashing, alineado con sus objetivos de cero emisiones netas. La relevancia de esta normativa en materia de greenwashing radica en que aborda específicamente el aspecto orientado al consumidor del problema, que suele ser la forma más visible de marketing verde engañoso. Aunque el greenwashing también afecta a los inversores institucionales y a las partes interesadas más sofisticadas, esta regulación se centra en empoderar a los consumidores cotidianos para que tomen decisiones sostenibles genuinas. Además, señala una tendencia global, ya que otras jurisdicciones, como el Reino Unido, Estados Unidos y Australia, están simultáneamente refinando sus propias directrices para frenar prácticas engañosas similares en el marketing ambiental.

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Published on 2023-11-01