El artículo sostiene que la promoción por parte de la industria de la aviación de los combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés) constituye un caso de *greenwashing* (lavado de imagen ecológica), sirviendo como distracción frente a la urgente necesidad de reducir el volumen total de vuelos. Los activistas y expertos afirman que los SAF tienen limitaciones tecnológicas y no pueden escalarse lo suficientemente rápido como para impactar significativamente en las emisiones globales de carbono, describiéndolos como una solución insignificante en comparación con la enorme cantidad de combustibles fósiles que consumen actualmente las aerolíneas. Los críticos destacan que los métodos de producción actuales dependen en gran medida de suministros limitados de residuos, lo que hace inviable su adopción generalizada dentro del plazo necesario para evitar el colapso climático. A pesar de las afirmaciones de la industria de que los SAF reducen las emisiones de ciclo de vida, la emisión fundamental de carbono persiste, y la tecnología es vista como un callejón sin salida que no aborda las causas raíz del daño ambiental que provoca la aviación. Esta narrativa es particularmente relevante en el contexto del *greenwashing*, ya que las aerolíneas están utilizando estratégicamente estos vuelos "verdes" de gran visibilidad para aparentar responsabilidad ambiental antes de las principales cumbres climáticas. Al comercializar los SAF como la principal vía de descarbonización, la industria desvía la atención de la necesidad de reducir el crecimiento del transporte aéreo, manteniendo así su modelo de negocio mientras proyecta una imagen falsa de sostenibilidad ante el público y los responsables políticos.

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Published on 2023-11-29