Certified natural gas is ‘dangerous greenwashing scheme’, US senators say
Se ha demostrado que el gas natural certificado es un peligroso esquema de greenwashing que permite a la industria del petróleo y el gas justificar la expansión continua del metano mientras socava la transición hacia las energías renovables. Los senadores argumentan que estos programas de certificación crean una narrativa falsa de sostenibilidad, lo que permite a los productores vender gas a un precio premium a pesar de sus significativos daños ambientales. Esta estrategia de marketing engaña a los consumidores al sugerir que el combustible es ecológico, retrasando así la acción climática necesaria y preservando el dominio de los combustibles fósiles bajo la apariencia de una producción responsable. La integridad estructural de estos estándares de certificación está fundamentalmente defectuosa debido a conflictos de interés inherentes. Dado que las empresas de monitoreo dependen de los clientes de la industria para obtener ingresos, carecen del incentivo para garantizar mediciones precisas de emisiones o detectar fugas críticas de metano. En consecuencia, las verificaciones de terceros a menudo no reflejan los niveles reales de contaminación, dejando a los consumidores expuestos a una calidad del aire peligrosa y a la contribución continua al cambio climático. Esta falta de supervisión rigurosa destaca cómo las dependencias financieras comprometen la validez de las afirmaciones de "bajas emisiones". Este problema es crucial en el debate sobre el greenwashing porque ilustra cómo las etiquetas creadas por la industria engañan tanto al público como a los reguladores. Al asegurar la vacilación del gobierno para establecer estándares estrictos, los intereses de los combustibles fósiles explotan exitosamente las lagunas regulatorias para comercializar beneficios ambientales engañosos. En consecuencia, son urgentemente necesarias directrices federales actualizadas para exponer estas prácticas engañosas, proteger a los consumidores de afirmaciones fraudulentas y evitar que la industria del gas utilice pseudo-certificaciones para obstaculizar el progreso climático genuino.
Source: theguardian.comPublished on 2024-02-13