La transición hacia el hidrógeno verde suscita preocupaciones por su elevado consumo de agua y las emisiones contaminantes, afectando de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables, a pesar de su posible papel en la descarbonización de sectores difíciles de electrificar. Este escenario ejemplifica el greenwashing, ya que la etiqueta de "limpio" puede ocultar importantes costos ambientales y sociales, mientras se apoya en una tecnología no probada para justificar la conservación de la infraestructura existente de combustibles fósiles. El riesgo radica en asumir que esta solución incipiente funciona; un fracaso podría atrapar a las regiones en sistemas obsoletos de gas natural, socavando los objetivos climáticos genuinos y exponiendo las brechas entre el marketing y la realidad.

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Published on 2024-03-22