Iberdrola ha interpuso una demanda por competencia desleal contra Repsol, alegando que su publicidad constituye una práctica de *greenwashing*. La eléctrica acusa a su competidora de promocionar iniciativas sostenibles mientras su negocio principal sigue dependiendo de carburantes fósiles, calificando estas campañas de "eco postureo". Esta acción legal busca exponer la discrepancia entre el discurso ambiental de Repsol y la realidad de su modelo de negocio basado en combustibles contaminantes. El conflicto es relevante para entender el *greenwashing* porque muestra cómo las empresas utilizan narrativas de sostenibilidad para ganar cuota de mercado, potencialmente engañando a los consumidores y erosionando la confianza general en las promesas ecológicas. Iberdrola argumenta que estas prácticas desleales socavan los esfuerzos reales de otras compañías que sí priorizan la transición energética, creando un mercado distorsionado donde el *marketing* verde eclipsa la acción ambiental real. La demanda exige el cese de estas prácticas y la destrucción de materiales publicitarios, destacando la gravedad con la que la empresa percibe esta manipulación comunicativa. Finalmente, el caso ilustra la creciente judicialización de las alegaciones medioambientales en el sector energético. Mientras Repsol defiende su estrategia multienergética y niega los cargos, la existencia de esta controversia refleja la tensión competitiva entre distintas visiones de descarbonización. El incidente se enmarca en un contexto regulatorio más amplio, como la nueva Directiva europea contra el *greenwashing*, que busca proteger a los consumidores de información comercial engañosa, señalando que estas disputas legales serán cada vez más comunes para definir los límites éticos del *marketing* sostenible.

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Published on 2024-04-10

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