La Unión Europea ha adoptado un estricto Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases, destinado a reducir drásticamente los residuos per cápita y a exigir que casi todos los envases sean totalmente reciclables para 2030. Esta legislación representa un importante esfuerzo normativo para impulsar una economía circular mediante objetivos de reutilización, sistemas de recogida selectiva y prohibiciones de determinados plásticos de un solo uso, reflejando un amplio consenso político a pesar de la intensa presión de grupos de interés y los debates internos. Sin embargo, la integridad ambiental de la ley se ve amenazada por un controvertido método de contabilidad de «balance de masa» para el contenido reciclado, que permite a los fabricantes atribuir materiales reciclados a productos fabricados íntegramente con plástico virgen mediante certificados. Este enfoque, criticado por organizaciones medioambientales, permite efectivamente a las empresas encubrir el uso de plásticos derivados de combustibles fósiles con afirmaciones de contenido reciclado, creando una laguna sistémica que socava la intención regulatoria. Esta dinámica es críticamente relevante en el contexto del greenwashing, ya que institucionaliza un mecanismo para engañar a los consumidores sobre la sostenibilidad de los productos plásticos. Al permitir una desconexión entre el contenido reciclado certificado y la composición material real, el reglamento corre el riesgo de desencadenar una cascada de afirmaciones ambientales engañosas, permitiendo así que las corporaciones presenten prácticas insostenibles como ecológicas sin realizar cambios operativos sustanciales.

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Published on 2024-05-05