Germán Granda (Forética): "Tenemos que trasladar a las empresas que el ‘ecoblanqueo’ tiene los días contados"

Germán Granda (Forética): "Tenemos que trasladar a las empresas que el ‘ecoblanqueo’ tiene los días contados"

El artículo destaca una creciente desconexión entre la urgente necesidad global de impulsar acciones corporativas sostenibles y el ritmo cada vez más lento del progreso regulatorio en mercados clave como la Unión Europea y Estados Unidos. A pesar de la inestabilidad geopolítica y los retrasos en la implementación de normas obligatorias de información, existe un amplio consenso entre las grandes empresas de que la sostenibilidad sigue siendo económicamente vital y socialmente necesaria. Este impulso no se debe únicamente al cumplimiento normativo, sino también a la significativa presión ejercida por inversores y consumidores que exigen prácticas responsables, incluso mientras las naciones compiten tecnológicamente en los sectores verdes. Una tensión central emerge en la forma en que se implementa la sostenibilidad, especialmente en lo que respecta a la transición energética. El concepto de “renovables sí, pero no aquí” ilustra el conflicto entre los objetivos ecológicos a gran escala y la preservación del medio ambiente o la agricultura a nivel local. Por ello, se insta a las empresas a adoptar un enfoque realista, equilibrando el despliegue de energías limpias con la aceptación social y la viabilidad económica, garantizando que el abandono de los combustibles fósiles sea seguro y justo para todas las partes interesadas. Este contexto es crucial para comprender el greenwashing, ya que revela los puntos de presión en los que las empresas podrían exagerar sus esfuerzos para encubrir acciones inadecuadas o ineficiencias burocráticas. A medida que los reguladores intentan simplificar las normas para impulsar la competitividad, la brecha entre los valores declarados y la realidad operativa se amplía. Sin métricas rigurosas y transparentes, la narrativa de la sostenibilidad corre el riesgo de convertirse en una herramienta estratégica para la gestión de la reputación, en lugar de representar un compromiso genuino con la acción climática, lo que podría engañar a los mismos grupos de interés que impulsan la demanda de cambio.

Fuente: 20minutos.es
Publicado el 2025-09-23