AI greenwashing: Big Tech’s AI climate promises fall flat, study finds
AI greenwashing: Big Tech’s AI climate promises fall flat, study finds
Un análisis crítico de las afirmaciones sobre el clima realizadas por las principales empresas de inteligencia artificial (IA) revela una brecha significativa entre las narrativas de marketing y la realidad científica. Si bien los líderes de la industria sostienen que la IA puede reducir sustancialmente las emisiones globales de carbono, un examen de más de 150 declaraciones muestra que la mayoría carece de un respaldo riguroso. La inmensa mayoría de estas afirmaciones se basan en informes corporativos, artículos de medios o extrapolaciones anecdóticas, en lugar de evidencia académica revisada por pares, lo que pone de manifiesto un problema sistémico en el que los motivos de lucro pueden eclipsar la verificación empírica. El informe subraya que no existe prueba verificable de que los sistemas de IA generativa hayan logrado reducciones materiales de emisiones. Además, los argumentos que sugieren que los modelos más pequeños y específicamente entrenados ofrecen ventajas ambientales están en gran medida desprovistos de sustento. Incluso cuando existen beneficios teóricos, estos suelen verse opacados por el enorme consumo de energía necesario para expandir los centros de datos y hacer funcionar estas tecnologías en constante crecimiento. Esta discrepancia sugiere que el impacto climático real de las operaciones de IA es probablemente negativo, contradiciendo las proyecciones optimistas que con frecuencia difunden las grandes empresas tecnológicas. Este hallazgo es altamente relevante en el contexto del greenwashing, ya que expone cómo las empresas pueden estar engañando a consumidores e inversores con promesas ambientales vagas y sin sustento. Al presentar pruebas débiles o inexistentes como si fueran hechos, la industria de la IA corre el riesgo de ocultar su considerable huella de carbono bajo la apariencia de sostenibilidad. La falta de datos primarios transparentes demuestra una obfuscación deliberada del verdadero costo ambiental, instando a las partes interesadas a exigir estándares de evidencia más estrictos antes de aceptar afirmaciones de beneficio ecológico.
Fuente: euronews.comPublicado el 2026-02-17