Claims that AI can help fix climate dismissed as greenwashing
Claims that AI can help fix climate dismissed as greenwashing
El informe revela que las principales empresas tecnológicas están practicando el greenwashing al confundir el aprendizaje automático tradicional, eficiente en energía, con la inteligencia artificial generativa, intensiva en energía. Al mezclar estas tecnologías distintas, las empresas crean una narrativa engañosa que sugiere que toda su cartera de IA contribuye significativamente a las soluciones climáticas. Esta difuminación estratégica permite a las corporaciones afirmar amplios beneficios ambientales, mientras que la realidad se centra en las emisiones desproporcionadamente altas generadas por los centros de datos que respaldan chatbots populares y generadores de imágenes, que consumen muchos recursos. Crucialmente, el análisis no encontró evidencia verificable de que las herramientas generativas ampliamente utilizadas conduzcan a reducciones sustanciales y materiales de las emisiones globales. En cambio, la mayoría de las afirmaciones corporativas carecen de respaldo científico independiente o se basan en asociaciones débiles, reflejando tácticas utilizadas históricamente por las compañías de combustibles fósiles para exagerar pequeñas inversiones verdes. Esta discrepancia destaca un problema sistémico donde la industria presenta un potencial no probado como un hecho establecido, distraer de los costos ambientales reales de su infraestructura en expansión y de sus operaciones comerciales principales. Esta distinción es vital para entender el greenwashing porque expone cómo el optimismo tecnológico abstracto se utiliza como arma para proteger prácticas específicas dañinas de la escrutinio. Al atribuir los beneficios climáticos teóricos de los modelos de IA más eficientes y antiguos a sus enormes y contaminantes iniciativas de IA generativa, los gigantes tecnológicos ocultan la verdadera escala de su huella de carbono. Esta representación deliberadamente engañosa impide una rendición de cuentas significativa y desvía la atención de la urgente necesidad de regular el crecimiento explosivo del consumo energético de los centros de datos.
Fuente: theguardian.comPublicado el 2026-02-17