Mucha foam, poco chocolate: Reflexiones sobre el riesgo de greenwashing en la nueva Ley de Residuos
Mucha foam, poco chocolate: Reflexiones sobre el riesgo de greenwashing en la nueva Ley de Residuos
Las recientes enmiendas de emergencia a la Ley de Residuos Sólidos de la República Dominicana representan un retroceso significativo en la gobernanza ambiental, al priorizar maniobras políticas rápidas sobre el conocimiento técnico y el consenso entre las partes interesadas. Al eludir el proceso participativo que originalmente estableció la ley como un referente regional, estas revisiones han introducido mandatos ambiguos y carentes de respaldo científico, lo que socava los esfuerzos del país por gestionar los residuos de manera efectiva. Este enfoque excluyente pone de manifiesto una falla crítica en la gobernanza, donde cambios legislativos urgentes se realizan sin el diálogo riguroso necesario para abordar los complejos desafíos ecológicos. En el centro de este fracaso se encuentra la legalización de la espuma "biodegradable" engañosa mediante estándares de prueba inadecuados, una práctica que constituye lavado de imagen ambiental (greenwashing) legalizado. La nueva regulación acepta pruebas de laboratorio preliminares que no reflejan las condiciones reales de descomposición, permitiendo que los fabricantes comercialicen plásticos persistentes como soluciones ecológicas. Esta manipulación semántica facilita la circulación continua de materiales nocivos, mientras otorga a los consumidores y reguladores una falsa sensación de responsabilidad ambiental, consolidando de facto el mismo problema de residuos que la ley pretende resolver. Las implicaciones van más allá del engaño ambiental y se extienden a graves consecuencias económicas para los ciudadanos comunes. La ley impone aumentos repentinos y sustanciales en las contribuciones corporativas sin justificación técnica, lo que eleva los costos de producción y desencadena inflación en bienes básicos. En última instancia, el artículo sostiene que la verdadera solución radica en aplicar los mecanismos existentes de la ley, como la Responsabilidad Extendida del Productor, en lugar de implementar enmiendas fragmentadas, costosas y científicamente defectuosas que gravan a los hogares y no abordan las causas raíz de la contaminación.
Fuente: diariolibre.comPublicado el 2026-07-06