Juez de Oregón permite que avance la demanda climática del condado de Multnomah contra las grandes empresas de combustibles fósiles - The Bulletin

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Juez de Oregón permite que avance la demanda climática del condado de Multnomah contra las grandes empresas de combustibles fósiles - The Bulletin

Se ha logrado una importante victoria legal en la lucha contra la desinformación de la industria de los combustibles fósiles, ya que un juez de Oregón permitió que un importante juicio por cambio climático continuara. El tribunal rechazó múltiples intentos de las principales empresas energéticas de desestimar el caso, determinando que el problema central no es la regulación de la contaminación en sí, sino las supuestas prácticas engañosas utilizadas por estas corporaciones para inducir a error al público sobre los peligros de sus productos. Esta decisión establece que los tribunales estatales tienen jurisdicción sobre las reclamaciones relacionadas con mentiras específicas dirigidas a los residentes locales, en lugar de tratar el asunto únicamente como un control federal de la contaminación interestatal. La relevancia del greenwashing (lavado de imagen ecológico) es central en este procedimiento, ya que la demanda apunta explícitamente a las estrategias históricas y actuales de negación del cambio climático y de marketing engañoso empleadas por los gigantes de los combustibles fósiles. El condado alega que estas empresas gastaron miles de millones para engañar a los consumidores, haciéndoles creer que el cambio climático era una farsa, mientras simultáneamente presentaban una imagen falsa de responsabilidad ambiental. Al enmarcar la batalla legal en torno al fraude y el engaño, más que únicamente a las emisiones, el caso destaca cómo el greenwashing sirve como herramienta para retrasar la acción y proteger las ganancias, convirtiendo lo que a menudo se desestima como mera publicidad en una responsabilidad legal accionable. Este caso representa un precedente crítico para otras jurisdicciones que persiguen reclamaciones similares contra la industria del petróleo y el gas. Si tiene éxito, podría invalidar el argumento corporativo de que sus comunicaciones ambientales engañosas están protegidas como libertad de expresión política, aclarando que el fraude comercial no lo está. El avance de este juicio hacia una posible responsabilidad por décadas de desinformación señala una creciente disposición judicial a hacer que los principales contaminantes rindan cuentas por los costos humanos y económicos asociados con su engaño sistemático del público.

Fuente: bendbulletin.com
Publicado el 2026-11-06