Las empresas frecuentemente disfrazan la recolección invasiva de datos como gestión de la privacidad, ocultando la magnitud del marketing basado en vigilancia. Esta práctica permite la publicidad personalizada a través del rastreo oculto, vinculando directamente las políticas de privacidad con la recolección explotadora de datos. Comprender esta dinámica es crucial para identificar el greenwashing, donde el branding ético enmascara la realidad de la explotación digital generalizada y la manipulación del consumidor.

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Published on 2024-02-29