Cómo el marketing verde engaña al consumidor y distorsiona el mercado

Las empresas usan el greenwashing para cambiar cómo compramos. Esto pasa cuando buscamos productos o los evaluamos. El marketing crea una buena imagen rápida. Esto nos hace elegir el producto más fácil. Un informe de IBM en 2019 dice que el 66% de las personas en el mundo pagan más por productos sostenibles. Las marcas usan esto para ganar nuestra atención y confianza. Nosotros creemos que ayudar al planeta al comprar estos productos.

Pero esta estrategia tiene riesgos. Nos impide tomar decisiones bien informadas. Sin una buena verificación, compramos cosas que no son tan ecológicas como dicen. Un estudio de la Universidad de Harvard en 2020 muestra que el 40% de las afirmaciones ambientales en las tiendas son engañosas. No hay pruebas que lo respalden. Esto genera desconfianza y frustración. Cuando descubrimos la verdad, perdemos la confianza en la marca. Las empresas arriesgan su reputación y pierden clientes leales.

Es difícil comparar productos por la ambigüedad. Los consumidores deben gastar más tiempo investigando si las promesas verdes son reales. La Comisión Europea encontró en 2021 que el 53% de las declaraciones ecológicas eran engañosas o carecían de evidencia. Esto hace que comprar sea más lento y menos satisfactorio. Los usuarios tienen dificultad para distinguir entre acciones reales y solo una buena imagen. No tienen acceso a datos claros y estandarizados.

El impacto económico también nos afecta. Distorsiona el mercado. Las empresas que usan greenwashing pueden ofrecer precios bajos porque no gastan en cumplir normas reales. Las empresas auténticas tienen mayores gastos por certificaciones y transparencia. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura documentó en 2022 cómo esto desincentiva la inversión en innovaciones sostenibles reales. Los usuarios terminan pagando por una falsa sensación de sostenibilidad. Esto no trae beneficios ambientales reales. Limita nuestra capacidad de cambiar el sistema con nuestras compras.

La falta de transparencia dificulta aprender sobre el medio ambiente. Los consumidores que están empezando a interesarse no reciben información precisa sobre todo el ciclo de vida de los productos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señaló en 2023 que la falta de normas en las etiquetas ecológicas confunde a los compradores. Esto debilita el mensaje de protección ambiental. Esta confusión impide que desarrollemos hábitos de consumo responsables. Las marcas deben priorizar la claridad y la verificabilidad para construir relaciones duraderas basadas en la confianza y la acción concreta.

Para obtener más información sobre cómo identificar prácticas engañosas, consulta esta guía de la FTC.

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Fuente: eco-business.com
Publicado el 2026-02-18